Hay Valor en Ser Incomodo

Es tarde, tengo calor, y no puedo dormir.  Mi habitación ha atrapado la energía del sol como un horno.  No tengo aire condicionado ni un ventilador.  Si, estoy un poco frustrado, pero no intercambiaría la experiencia si fuera posible.  Estoy incomodo, pero esto está bien.  Está bien ser incomodo.  No es el fin del mundo.  No te preocupes, el calor no me ha derretido el mente.  Estoy escribiendo con un objetivo; esto no es una diatriba de un hombre sufriendo un golpe de calor.  Mi argumento es simple: creo que, a veces, es bueno estar incomodo.

Hoy en día, la mayoría de nosotros en el mundo desarrollado vive con un nivel de lujo que esconde las molestias que, solo hace un poco, eran vecinos antiguos de los seres humanos.  Es un triunfo en que podemos tener orgullo.  Pero, creo que este logro lleva un aspecto negativo también.  Ser siempre cómodo es anormal.  Ser vivo es experimentar las molestias.  Y me pregunto si, ser siempre cómodo nos hace débiles, perezosos, y quejicas.  Que ahora, tenemos expectativas de vidas sin malestar.  Y que si faltamos algo sin noches llena de calor.

¿Es la incomodidad algo que deberíamos erradicar?  No estoy seguro.  Estar fuera de tu zona de confort es una experiencia importante.  Es una choque que, si puedes superar el desafío, nos hace pensar en formas nuevas.  A través de esta experiencia, aprendemos cosas importantes de nos mismos y del mundo.  Aprendemos cómo adaptarnos y cómo vive la mayoría de la gente en nuestra planeta.  Todos han leído de las condiciones en el tercero mundo.  Allí, la vida es frecuentemente pobre, mala, brutal, y corta.  Pues, es una cosa leer y otra cosas experimentar.  Creo que vivir algo es entenderlo mejor.  No es decir que una noche sin sueño debido del calor es igual de una vida de miseria en otro parte del mundo.  Estoy diciendo simplemente que las molestias pueden ayudarnos entender la suerte que tenemos vivir en el mundo desarrollado.  Para nosotros, la incomodidad es normalmente algo temporal; para muchas personas, la define sus vidas.

Para mi, la experiencia ser incomodo también me da más agradecimiento para la historia. Por ejemplo, cómo los Romanos vivían aquí en el sur de España con este calor.  O cómo la gente viajaban a lugares lejanos antes de la invención del avión.  Estas cosas me recuerdan que gente han logrado cosas increíbles con acceso a menas cosas que tenemos hoy.  Es un recuerdo que puedo hacer más con menos que pienso.

Adicionalmente, ser incomodo es lo que hace ser cómodo tan bueno.  Una cerveza friísima sabe mejor en un día caliente.  Tu cama es más refrescante después de viajar semanas.   Es decir que, sin el mal sería más difícil disfrutar el bueno.  En fin, el calor no es mi enemigo.  Es un parte de la vida, como cualquier otro, con sus propias ventajas y desventajas.  Y por ahora, haré lo más de la experiencia.  Pero cuando vuelvo a los Estados Unidos, voy a disfrutar mi aire acondicionado.

As aways, follow the jump for a crappy translation into English!

It’s late, hot, and I can’t sleep.  My room has trapped the sun’s energy like an oven.  I don’t have air conditioning or a fan.  Yes, I’m a bit frustrated, but I wouldn’t change the experience even if it were possible.  I’m uncomfortable, but that’s OK.  It’s OK being uncomfortable.  It’s not the end of the world.  Don’t worry, the heat hasn’t melted my mind.  I’m writing with a purpose; this is not the diatribe of a man suffering heat stroke.  My argument is simple: I believe it’s good to be uncomfortable sometimes.

Today, the majority of us in the developed world live with a level of luxury that hides discomforts that, only a short time ago, where ancient neighbors of humans.  It’s a victory we can be proud of.  But, I believe this achievement brings with it a negative aspect as well.  Always being comfortable is abnormal.  To be alive is to experience discomfort.  And I wonder if being always comfortable makes us weak, lazy, and whiny.  That today, we have expectations of a life without discomfort.  And that we lack something without uncomfortably hot nights.

Is discomfort something we should eradicate?  I’m not sure.  Being outside your comfort zone is an important experience.  It’s a shock that, if you can overcome the challenge, makes us think in new ways.  Through this experience, we learn important things about ourselves and the world.  We learn how to adapt and how the majority of people in the world live.  Everyone has read about the conditions in the Third World.  There, life is frequently poor, nasty, brutal, and short.  Well, it’s one thing to read and another thing to experience.  I believe living something is to understand it better.  That’s not to say that a night without sleep due to the heat is equal to a life of misery in another part of the world.  I’m simply saying that discomfort can help us understand the luck we have to live in the developed world.  For us, discomfort is normally something temporary; for many people, it defines their lives.

For me, the experience of being uncomfortable also gives me greater appreciation for history.  For example, how the Romans lived here in the south of Spain with this heat.  Or how people traveled to distant places before the invention of the plane.  These things remind me that people have achieved incredible things with access to far fewer things than we have today.  It’s a reminder that I can do more with less than I think.

Additionally, being uncomfortable is what makes being comfortable so great.  A cold beer tastes better on a hot day.  Your bed is more refreshing after traveling for weeks.  That’s to say that without the bad it would be harder to enjoy the good.  In conclusion, the heat isn’t my enemy.  It’s a part of life, like any other, with its advantages and disadvantages.  And for now, I will make the most of the experience.  But when I return to the United States, I am going to enjoy my air conditioning.

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